Raskólnikov y otras elucubraciones
El mundo como inutilidad, o la vida a los pies del dolor, cuestiones que mueven una vez más nuestro interés en un interrogante que aunque oculto en la pregunta misma: ¿Qué representa el mundo para el héroe? Contienen en si misma el sarcasmo del joven Raskólnikov personaje de Crimen y Castigo, es decir, que el mundo se representa así mismo, como algo notorio, como el origen de toda posibilidad, el mundo como miles de escarchas viajando sobre el cuerpo de un gran pez, pero no hablamos de cualquier pez, este pez está descompuesto, jadeante, inmerso en los océanos de la miseria y la locura, este pez quiere multiplicarse y saciar por fin el hambre del mundo, con este pez nos sumergimos por fin en la hostilidad absoluta que padece nuestro joven Raskólnikov, para él vivir allí en medio de borrachos, prostitutas, empleados, enfermos: es ya un milagro. Un atributo que el dios le ha donado. En mitad de la miseria un hombre como nuestro amigo, es el Lázaro que se prepara para morir, en redimirse, en bajar hasta la fosa y luego levantarse enérgicamente como de un sueño soporoso y profundo.
El mundo se ha convertido entonces, en una infinita Torre de Babel, donde nadie descansa, acá no hay elegidos, todos están condenados a la ignominia y la vaguedad, sus diálogos van en acción directa con la realidad que se equipara todo el tiempo, con el horror de estar vivo en medio de “cadáveres a medio hacer”, en una danza frenética por el honor y la muerte, es el contra punto de los miserables que viven de la carroña y la miseria. En este sentido pareciera que quienes viven allí en el sub-mundo no padeciesen: Pero ¿es que no me duele a mí de ver la abyección en que me arrastro? (1977:25) éste es el llanto de una bestia que sigue siendo humana, un marrano que lucha entre su conciencia y el demonio que lo posee, es decir, el vicio. El juego, ese monstruo que se despierta en las entrañas de las almas nobles y puras como la de nuestro personaje borracho y tímido Marmeládov, no lo demuestra, y a Raskólnikov también, aunque él guarde un silencio atronador frente a su interlocutor se da cuenta que su mundo interior es superior, pues, él tiene la posibilidad de actuar y decide ir en busca de su empresa y da por hecho su meta, mata a la vieja roñosa, porque el mundo es una sentina donde la conciencia de los hombres se desvanece como el olor de las flores… y su propio mal.
Para la memoria de Marmeládov no existe el código secreto de la esperanza, el mundo se ha convertido en una caverna donde danzan las sombras de la muerte y la realidad económica de una sociedad precaria y feudalista. El rostro, ese imán oscuro de la conciencia y la moral religiosa se tambalea como una espiga herida por la soledad y el rencor de la sociedad Rusa y peterburguésa ilustrada. Allí, en medio del lupanar sólo existe el oriente medio de los espíritus libres y atormentados, cuando se juega a las cartas, cuando se bebe sin tener una rebanada de pan, ya es algo superior a nuestras fuerzas, por eso, nuestro joven héroe se levanta de sus resquicios psíquicos para enfrentarse al mundo con tan sólo una fiebre atroz en sus huesos, nada lo detiene, se debe hacer justicia por todos los hombres que penden de la balanza social de la miseria rusa, es decir, buscan por compasión los limites de la salvación más acá de lo divino, o sea, la lucha por reconocer en el rostro del otro un igual a mí, una imagen de mi propia desemejanza, por eso Marmeládov se desportilla hablando con el uno y con el otro, quiere reconocerse en algo superior, y esto superior es la rabia hecha carne, hecha despojo y suerte, ese nuevo estadio de la vaguedad existente lo conduce sin demoras al placer y de allí a la risa.
Le dice Marmeládov a nuestro héroe,”…la compasión en nuestro tiempos está prohibida por la ciencia, y que así se practica en Inglaterra, donde existe la Economía política, ¿Por qué, pregunto yo…? (1977:25) una posible respuesta está en la movilidad, todo ahora es dimamis, revolución, el maquinismo se ha apoderado del mundo, pues, “el tiempo es oro” y “todo lo misterioso se ha hecho patente” (1977:26) por ello el mundo es un bitácora donde se anotan las patentes y los logros de la ciencia. Los agujeros donde habitan las orugas y las arañas del mundo están a la orden del día, es la tierra de nadie la que se estremece con el dolor de sus criaturas atormentadas: “¿Comprende usted, comprende usted, señor mío, lo que significa eso de no tener ya a dónde ir? (1977:27) sólo escupitajos de los denigradores de la verdad, eso es lo que son los hombres de la modernidad, escupitajos de un sistema.
Con la Modernidad los hombres viajan como elefantes cargados de objetos y orlas, con una carga para el camello que se arrodilla para que sea impuesto su peso, a dónde va el hombre y su sombra, quizá estos sean algunos de los interrogantes que habitan en la cabeza de nuestro joven Raskólnikov, es la carga de la cosificación lo que envuelve al espíritu de la sociedad moderna. Vemos en el caso de Semión Zajárich la mano invisible que se sirve de sus donaciones como una especie de potestad divina, mientras Katerina Ivánovna es el cruce entro lo medio y lo muy bajo de la pirámide social, es el último ensueño del delirio Medieval, es la sombra de la caída del feudo y las pequeñas burguesías. Todos son sujetos de algo, de la enfermedad, de la miseria o de la soledad que impera en el alma de los oprimidos, de los que tensan sus cuerpos para retorcerse y luego despertar siendo viejos e inservibles para el sistema político y económico, son la lacra de un mundo mercantilista y despótico.
El mundo para Raskólnikov es toda una rareza, es decir, la rareza consiste en una pérdida total de sentimientos hacía el otro, hacía lo más sublime: sin duda que por parte de ella La puja por la vida se ha convertido en una expiación de las culpas y de los modelos psicológicos que la nueva sociedad ha venido entablando, dejar correr el río de la existencia misma para represase en oficinas, en fábricas, haciendo de la vida una total anarquía, por así decirlo: la meta del nuevo sistema de valores, los nuevos hombres deben ser mediocres en tanto el aumento de la fuerza laboral así lo requiere. Aunque, Raskólnikov esta por fuera del embrión utilitarista del sistema de la ciudad como modelo de vida, él si se mueve en ella como un autómata, como un virus que debe inocular su veneno hasta desplomarse y reiniciar de nuevo. Las viejas tetras de la familia se hacen de igual modo presente en el alma de nuestro joven amigo, es como si toda la lucha sísifa se hiciera una sola piedra, y esta a su vez en una montaña de interminables brazos que se tiene que recorrer día tras día y noche tras noche hasta el desplome de todos los conceptos morales de la humanidad ahora enciclopedista.
Si bien el mundo de la vida es ahora una tempestad de murciélagos que se orientan por el ruido de la moral ilustrada, Raskólnikov toma a la mujer como su palanca de acceso en busca de un perdón y de reconcilio con su estadio de la vida, e intenta alejarse del mundo como un Zaratustra para pasar por los estadios del Camello, el León y finalmente vuelve a ser niño en brazos de aquella que lo acoge y lo devuelve al mundo hecho un despojo atomizado por la mundaneidad desarrollista del mercantilismo europeo. Por consiguiente el mundo para el héroe es la casa donde habita el poeta, el demonio y Dios. Lugar donde se fabrican las anti-poesías que dan origen a la locura y en mayor proporción la lujuria como ultimo bastión donde el cuerpo reside y la muerte habita.
Por: Ariel Parra

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